KAELAN
Laurenth estaba agotada.
Su cuerpo apenas se sostenía en pie, las manos aún temblaban y su respiración era débil. Cuando la vi entre los guerreros semidesnudos, rodeada de sangre y heridas cerrándose bajo su toque, algo en mí rugió. Orgullo. Admiración. Miedo. Celos. Todo junto.
Apenas terminó, la tomé en brazos sin darle opción. Su cabeza cayó sobre mi pecho y sus dedos se aferraron a mi camisa, incluso dormida.
Te dije que no la dejaras sola, sabía que vendría a sanar a los guerreros t