Laurenth
El sol de la mañana se filtraba entre los árboles del bosque, tibio, dorado, llenando el aire con ese aroma a tierra húmeda y resina que tanto amaba. Caminaba de la mano de Kael, nuestros dedos entrelazados, y cada paso que dábamos por el sendero principal de la manada me recordaba lo mucho que habíamos avanzado.
Los puestos del mercado estaban llenos de vida: niños corriendo entre los toldos, omegas riendo mientras ofrecían pan caliente, guerreros comprando frutas antes del entrenamie