LAURENTH
El murmullo de cientos de voces llenaba el gran salón ceremonial. Las antorchas encendidas proyectaban una luz dorada sobre los muros de piedra, decorados con estandartes negros y plateados de la manada Silver Moon. El aire olía a incienso, a flores frescas y al hierro de las armas que los guardias portaban con solemnidad. Hoy no era un día cualquiera: hoy la historia de la manada cambiaría para siempre.
Yo era la razón de aquel cambio.
El corazón me golpeaba en el pecho con tanta fuer