Valeria seguía nerviosa después de recibir ese mensaje, “de que se trata todo esto” pensaba, mientras caminaba por los pasillos del hospital, la planta estaba en penumbra, con el silencio que solo interrumpían los pitidos monótonos de los monitores vitales y el lejano rodar de una camilla. Valeria caminaba rápido por el pasillo, enfundada en su bata blanca, el cabello recogido y la mirada decidida. Acababa de recibir un nuevo informe clínico de Clara y necesitaba tranquilidad para analizarlo.
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