Máximo bajó las escaleras del edificio de Amanda de dos en dos, impulsado por una furia ciega que le hacía hervir la sangre. Al entrar en su auto, no pensó en la oficina ni en las reuniones pendientes; su único destino era el hotel donde Leticia se refugiaba. Cada vez que la imagen de Amanda, con el rostro desencajado al oír el nombre de "Elena", cruzaba su mente, la necesidad de terminar con esta farsa se volvía una urgencia física.
Llegó al penthouse y no esperó a ser anunciado. Irrumpió co