CAPÍTULO 75
Catarina estaba sentada frente a su escritorio, tecleando con agilidad un documento de confidencialidad, pero su atención estaba dividida. Llevaba toda la mañana sintiendo el peso de una mirada oscura clavada en su nuca. No necesitaba girarse para saber que Sebastián la estaba observando desde su despacho.
De hecho, la actitud de su jefe a lo largo del día había rozado lo errático, un adjetivo que jamás habría creído posible asociar con Sebastián de la Torre.
— Catarina —había dicho