CAPÍTULO 74
Catarina entró al vestíbulo, saludando al portero nocturno con un gesto amable, y caminó hacia los ascensores. Fue en ese preciso instante, mientras esperaba que las puertas de metal pulido se abrieran, cuando su teléfono vibró en el fondo de su bolso con un zumbido largo y sostenido.
Catarina metió la mano y sacó el aparato. Al iluminarse la pantalla, el corazón le dio un vuelco que nada tenía que ver con el alcohol o la adrenalina.
Era un mensaje de Clara.
El texto era breve, pero