CAPÍTULO 63
Sebastián no hizo preguntas. No preguntó qué había pasado en la cabaña. Simplemente la miró a través del espejo retrovisor, sus ojos oscuros escaneando su rostro pálido y sus labios amoratados por el frío. Con un movimiento rápido, Sebastián se quitó la chaqueta de su traje gris, se estiró hacia atrás y se la echó por encima de los hombros a Catarina.
Sebastián volvió a colocar las manos en el volante, engranó la marcha y aceleró.
El viaje de regreso a la ciudad fue un monumento al