Salimos de la ciudad, íbamos hacia la playa. Sonreí internamente.
—¿A dónde vamos?
—Tengo una pequeña casa en la playa.
—¿Pequeña? Me encanta la playa.
Sonrió.
—Lo sé.
Llegamos a una casa imponente con una playa al frente, la casa estaba asegurada por hombres de Gael. Era un sitio enorme. Frente a la entrada de la casa había una piscina gigante, hermosa, rodeada de césped muy verde con unas flores alrededor de muchos colores, y en la entrada de la casa había muebles grandes muy finos. Entramos a