Mari apretó su bolso con la mano, lista para golpear a Daniel sí él se acercaba más de lo debido, los escoltas se habían dado cuenta de la situación y venían desde atrás, con cautela.
— ¿Vienes a reclamarme otra vez? ¿O para inventar otra demanda? — Preguntó Mari con autoridad.
— No, Mari… — Daniel negó con la cabeza, deteniéndose al notar a los escoltas acercarse. — No vine para pelear… Solo vine para… Para hablar contigo.
Daniel se dejó caer en el piso de rodillas, frente a ella, levantand