Alejandro sabía que tenía que decirle que nadie se merecía que lo maltraten, o que le fueran infiel, aunque con ese tema, era totalmente hipócrita.
Rebeca con mil dudas sobre si seguir hablando o no, y ajena al pensamiento de Alejandro, interrumpió, para tomar fuerzas, y tal vez, dejando de lado su inseguridad, siguió con su relato.
-Una noche, estaba muy oscura, la revuelta con la policía y los militares era peor que nunca y un soldado, que no llegue a ver bien, me interrogó y luego…
¡Era ella