Margarita salió en su camioneta, se tomó el tiempo para que, si Adolfo la estaba espiando, la viera partir sola.
Dejó su camioneta estacionada sobre la puerta de su casa y volvió a entrar.
-Te estás exponiendo demasiado.
Le dijo Germán, muy preocupado.
-Adolfo está desquiciado y vos sos su blanco.
-Chicos, sigamos con el plan.
-Margarita, cuidate, por favor, te quiero mucho y ahora que encontré a mi padre, no quiero perderte a vos.
-Lo sé, mi ángel, pero es necesario terminar con esto, no podem