Alejandro fue directamente a su hogar y si bien estacionó el auto en su casa, no entró, fue directamente a la casa vecina, que era donde vivía Germán.
Su amigo recién llegaba de la clínica y se estaba duchando.
Alejandro, al darse cuenta de que Germán estaba en el baño, se sirvió un trago y se acomodó en el sillín del living, el que estaba próximo al ventanal que daba a la calle interna del barrio cerrado en dónde vivían.
Germán escuchó cerrarse una puerta y se apresuró a salir, envuelto en un