El portero del edificio se acercó con una amable sonrisa:
—Bienvenida a Las Residencias Dorial. Soy Máximo, a su servicio durante el turno nocturno. El señor Bruno me informó de su llegada y me pidió que la guiara a su departamento.
Lena asintió con una mueca y siguió al hombre. Él la guio hasta el ascensor, presionó el botón del penthouse y se despidió con un gesto amable.
Al abrirse la puerta del ascensor, se encontró frente a un departamento sombrío, decorado en tonos fríos de blanco y gris,