Donato, con la mirada fría, observaba la escena. Esbozó una sonrisa siniestra y pensó: “Interesante, señor Barker… ¿de dónde conocerá a la señorita Alara?” La curiosidad lo invadía; se llevó un vaso de whisky que tenía a la mano a la boca, mientras analizaba a la mujer “Necesito investigar sobre esta belleza”, pensó, su mente ya planeaba los pasos a seguir.
Bruno tenía la sensación de que la conocía; buscaba en su mente, pero ninguna información venía a su memoria.
—Disculpé mi atrevimiento, per