Minutos antes, Bruno sostenía una copa de whisky en una mano mientras negociaba con dos inversionistas coreanos. Mantenía una sonrisa profesional que ocultaba su preocupación por Alara, a quien no había visto regresar a la mesa.
De repente, una vibración en el muslo llamó su atención. Sacó el teléfono del pantalón y, al ver el nombre "Gema" en la pantalla, frunció el ceño.
—Disculpen un momento —dijo con cordialidad antes de alejarse.
Al responder la llamada, el tono de voz de su hermana lo inq