Dante
—Lamentablemente… no pudimos hacer nada por la bebé que aun seguía en su vientre. Nació sin vida.
Siento que el alma se me cae al suelo. Mis ojos se abren con incredulidad.
—Dios...no... no puede ser ¿Y la otra niña? ¿Y la madre? —pregunto con voz temblorosa.
—La madre estará fuera de peligro —responde—. Pero tuvo una infección severa. Todo indica que la bebé ya había fallecido horas antes del parto, y eso provocó la infección, tanto en la madre como en la otra niña.
Me cubro la boca con