Vanessa se quedó inmóvil, con los ojos fijos en Darius.
Era imposible, su madre siempre les había dicho que su padre estaba muerto desde antes que ellos nacieran.
— ¿Qué dijiste? —preguntó Vanessa, esperando que Darius se retractara, que dijera que era una broma cruel.
Darius suspiró, sus manos apretaron las de ella con fuerza.
—Lo que escuchas, Vane. Nuestro padre está vivo, se llama Vitto Santori. Vino a la mansión hoy, exigiendo verte a ti y a mí.
Vanessa parpadeó, su mente se tambaleó.
—¿