Lyra
La música del vals seguía flotando en el aire, una melodía dulce que contrastaba violentamente con la amargura que subía por mi garganta.
El beso de Dorian todavía quemaba en mis labios, pero no con fuego, sino con la sensación pegajosa de la traición había aceptado su disculpa, había bailado su danza y le había arrancado la promesa de reconstruir mi hogar, pero cada fibra de mi ser gritaba que estaba caminando hacia la boca de un lobo mucho más calculador que Kael.
Dorian se alejó u