El piso ejecutivo de Wyndham Holdings guardaba un silencio distinto al del resto del edificio, uno que imponía respeto. Dejaba claro dónde se concentraba el poder.
Las decisiones que daban forma a mercados, economías e industrias enteras se tomaban al otro lado de aquellas puertas de cristal.
En el centro de todo estaba la sala de juntas. Las puertas se abrieron mientras los ejecutivos entraban uno tras otro.
La sala era amplia y la presidía una larga mesa con espacio para más de veinte personas