Gabriel avanzó con esa elegancia tranquila que siempre atraía todas las miradas. A Isla se le aceleró el corazón; no tenía idea de qué iba a hacer.Y entonces, hizo algo que nadie esperaba.La sujetó con firmeza por la cintura, atrayéndola hacia él. Antes de que ella pudiera reaccionar, la besó. Fue un beso apasionado, ahí, delante de todos.Un murmullo de sorpresa recorrió a los invitados. Incluso Isla se quedó inmóvil, con los ojos abiertos de par en par.Llevaba años amándolo, pero también sabía la verdad: ese beso no era de amor. No iba dirigido a su corazón. Era solo una actuación. Gabriel volvía a interpretar su papel de esposo perfecto frente a la familia y los amigos.Aun así, Diana, su madre, no podía ocultar su alegría. Sonreía radiante, con una mirada de alivio. Lo único que siempre había querido era la felicidad de su hija y, para ella, ese beso era una señal de esperanza.Alfred Wyndham se adelantó con una sonrisa amable.—Feliz aniversario, Diana, Charles.El resto de la
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