Charles estaba furioso. Se ruborizó de ira y la sorpresa se extendió por la habitación. Los hermanos de Isla la miraban con los ojos como platos, incapaces de creer lo que acababan de escuchar. Incluso Rees y Luke estaban atónitos. No podían concebir que Isla rechazara a alguien como Gabriel.
Darle un heredero a la familia Wyndham debería ser el sueño de Isla, no algo que quisiera evitar. ¿Cuál era su problema? Los hombres sacudieron la cabeza. Parecía que se leían la mente, porque ambos pensaban lo mismo.
Por su parte, Betty casi no podía creerlo. ¿Qué le pasaba a Isla exactamente? Aunque sabía que su hermana siempre había sido indiferente con todos, era imposible saber qué estaba pensando.
Gabriel, sin embargo, permaneció sentado con calma, con una actitud indescifrable. Su cara no delataba ninguna emoción, como si se lo hubiera esperado todo el tiempo. Nadie podía adivinar lo que pasaba por su mente, y eso hizo que el ambiente en la mesa se volviera aún más pesado.
Diana se levantó