Capítulo 12
El teléfono no dejaba de sonar, pero Gabriel no respondía. Apagó el celular y lo guardó en el bolsillo interior de su saco. Cuando levantó la mirada, vio a Isla todavía de pie junto al auto. Su cara no revelaba nada, su expresión era tranquila, imposible de interpretar.

Se acercó y le habló en voz baja.

—¿Vamos?

Ella solo asintió levemente con la cabeza antes de darse la vuelta y caminar hacia la casa, dejándolo atrás para que la siguiera.

Adentro, las empleadas y Diana les dieron una cálida bie
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