Después de un día de entrenamiento volvieron para activar el Ojo que todo lo ve.
El Ojo que Todo lo Ve flotaba en el aire frente a Tara, pulsando con un resplandor carmesí que reflejaba el fuego que ardía en su interior. Sentía su energía mezclarse con la suya propia, como si la antigua reliquia reconociera su poder y lo amplificara. Sus amigos la rodeaban, observando con expectación mientras Tara extendía la mano y tocaba la superficie del Ojo. En el instante en que sus dedos rozaron la piedr