El bullicio del Castillo había disminuido, y las sombras comenzaron a alargarse mientras la noche se asentaba. Emma se encontraba en un rincón apartado, revisando los mapas y estrategias que habían discutido. Sin embargo, su mente divagaba hacia Alaric, quien había estado distante y frío, como si una barrera invisible los separara a pesar de la tensión palpable entre ellos.
De repente, la puerta crujió y Alaric entró, su figura se recortaba contra la luz tenue. Emma sintió un escalofrío recorr