Kael se recostó contra una de las columnas de piedra, cruzando los brazos tras la cabeza mientras observaba a los demás. Después de tantas batallas, tantos secretos revelados y entrenamientos agotadores, la tensión flotaba en el aire, pero él podía sentir algo más también: la atracción latente entre varios miembros del grupo.
Bella estaba cerca, hojeando un libro que Emma le había dado, aunque Kael notaba cómo sus dedos jugaban distraídamente con la orilla de las páginas, un gesto que ella solo