Mundo ficciónIniciar sesiónAndrea Bravo es un joven espontánea y de buen corazón. Sin embargo, guarda un gran dolor por dentro tras el abandono de su padre. El corazón de Andrea nunca antes había sido tocado por las llamas del amor o la pasión y en cuanto sus ojos se encuentran con el hombre más bello del universo, su nuevo jefe. Esa mujer apasionada que llevaba dormida por años decidió aparecer sin ninguna explicación, haciéndole entender que ni siquiera la traición de su ex pareja podría destruir su corazón. Un corazón que es fuerte y late desbocado cada que está cerca de su jefe, el cual no es el hombre ordinario y siempre dulce que ella cree. Nadie está libre de pecados en este vida, ni siquiera la bella Andrea que peca cada noche en sueños.
Leer másEn el instante en que lo sabe Aitana, él se siente sorprendido por la mirada fría y calculadora de ella, como si quisiera leerlo por dentro, y él carraspea para verse de nuevo en el presente.
— Perfecto— dice ella— cada una de las condiciones me parecen justas pero…— Su voz duda— ¿Rubra? ¿Joyería Rubra? ¿Eres…?— Su voz se apaga.
— Sí— dice él, disfrutando de la mirada desconcertada de Aitana. — Yo soy el dueño de la joyería enemiga de tu esposo.
Aitana aprieta el contrato una vez más, fuerte y decidido.
En el momento en que comienza a dudar firmar ese contrato.
Había jurado lealtad y amor a su esposo.
“De firmar ese contrato sería atarse a él” Aitana observa a Pacheco quien parece no parpadear observándola “¿qué pasaba con la lealtad a su esposo?”
Las palabras de Santiago llegan como una bendición o como un recordatorio de su maldición al haberse casado con un hombre como ese.
Mientras siga en la cima, serás mía.
— No por mucho tiempo— declara ella y firma con todo el peso de su odio hacia él.
“Ahora estoy atada al enemigo de mi esposo” piensa triunfante.
Días atrás…
¡Pas!
Aitana deja caer el enorme folder que tenía en sus manos, su cuerpo estaba completamente entumecido y la sensación de vacío aumentaba con cada latido de su corazón.
Frente a ella se encontraba Santiago Moreno, el hombre más atractivo de la ciudad, el que había sido su esposo por tres años, y el hombre al que había amado con locura desde la primera vez que lo había mirado.
Y estaba entre las piernas de otra mujer.
— ¡¿Cómo pudiste Santiago?!— Cuestiona ella aun con el aliento atorado en su pecho.
Estaba con Valeria, la que había creído su hermana, porque no podía serlo si estaban teniendo relaciones ¿no?
Al contrario de lo que esperaba ver, el rostro de Santiago con esa mirada color verde que antes había sentido como una luz de esperanza ahora era más una sentencia que una ilusión.
Con una tranquilidad desquiciante, Santiago se giró y se acomodó el pantalón.
Aitana traga saliva, nerviosa.
Cada paso en su dirección era una amenaza, el ambiente sofisticado de ese enorme pent-house que ella había considerado su hogar, el de ella y su amado esposo ahora se resquebrajaba como un cristal después de un enorme impacto…
— ¿Por qué… si me amabas? —Cuestiona Aitana al mismo tiempo que no mueve un solo musculo más.
No puede su cuerpo está en completo shock.
Tac tac tac
El sonido de los tacones de Valeria impactándose contra el mármol del suelo, eran un recordatorio que volvía permanente su dolor.
Aunque Aitana necesitaba alejarse, no podía, su cuerpo solo era un observador más.
Valeria para este momento ya se había acomodado el vestido y limpiado el maquillaje corrido de sus labios.
— Nos vemos después hermanito…— susurra ella acomodando su largo cabello oscuro en su espalda para salir del lugar de forma imponente y segura.
No sin antes acercarse a Santiago y colocar un beso de piquito sobre sus labios, como una burla más cruel a lo que Aitana acababa de descubrir.
— Es tu hermana… me das asco…
— Tranquila Aitana te aseguro que puedo contigo también.— En ese momento Santiago extiende su mano para tocar a Aitana pero ella consigue retomar el control de su cuerpo y se mueve.
— ¡Me das asco! — Esa frase hace que el rostro de Santiago cambie y se vuelva más áspero.
— No era eso lo que decías anoche, cuando te entregabas a mí peor que una zorra cualquiera, deseosa de mis besos de mis caricias… — Se burla Santiago.
— Se suponía que contigo podía hacerlo, que mi deseo era correspondido por el tuyo, que a pesar de mi cuerpo tu…— Dice Aitana con la garganta cerrada— Hoy es nuestro tercer aniversario de matrimonio, y te estabas acostando con otra… y nada más ni nada menos que tu hermana… ¿ qué clase de enfermo eres?— Jadea Aitana con la rabia inundando su rostro… su alma.
Porque él se había comportado como si la amara en todo momento, jamás había pensado que esto era parte de un engaño.
Pero esto no podía pasarse por alto. Solo en pensar en todas las veces que la tocó, que la besó después de haber estado con ella le repugnaban…
Y sin pensarlo dos veces dice en voz alta…
— Quiero el divorcio.— Su voz era clara.
La impresión de Santiago era una burla, ¿qué otra cosa esperaba después de lo que había descubierto?
Santiago se gira dejando su aura de poder en el aire y se sirve un wiski a las rocas, y Aitana lo observa con las manos temblorosas.
— Quiero el divorcio.- repite esta vez más segura, al mismo tiempo que se da media vuelta para recoger algunas de sus cosas en su habitación y largarse de ahí— no hay nada que discutir.
Ella solo alcanza a dar un par de pasos cuando escucha la voz tajante de Santiago.
— Jamás…
— No puedes obligarme a estar a tu lado… me voy quieras o no.
Aitana comienza a caminar de nuevo no pensaba darle el gusto de verla destruida.
— Jamás dejarás de ser mía— Declara Santiago— Eres una extraña pieza de arte que compré y yo jamás pierdo.
— ¿De qué hablas? Estás loco yo me largo de aquí.
*Plas*
Aitana jadea a un lado de su rostro se estampó el vaso de cristal que había usado Santiago haciéndose añicos, incluso un pequeño cristal se impactó en su mejilla haciendo una pequeña cortada.
— Eres mía porque tu padre me lo suplicó, porque al ser así de gorda y desagradable nadie iba a amarte solo por ser tu misma, y ese viejo lo sabía, ofrecerme todo era un premio por estar entre tus piernas incluso te agregó como parte de un acuerdo…— Las palabras llenas de satisfacción al poder decirlo eran estacas en el alma de Aitana— tu eres solo parte de un trato en el que yo salgo ganando, él te vendió como otra más de sus piezas, justo antes de volverse una carga.
Aitana intentaba respirar pero no podía, todo lo que creía que era su mundo se había basado en una horrible mentira, una falsa ilusión.
Pero recordar las sonrisas de ese monstruo que tenía detrás era como un tormento…
— Eres tan mía que no permitiré que lo olvides…- La voz de Santiago se encontraba solo a unos centímetros detrás de ella… su piel se erizó y de manera instantánea trata de correr, escapar, esconderse, pero era demasiado tarde.
Santiago la toma de la cintura y a pesar de sus golpes y resistencia la arroja en la cama.
— ¡Aléjate! ¡Déjame! — Grita ella desesperada.— ¡Me das asco!
— Aprenderás que aquí mando yo, y no puedes hacer nada para evitarlo… quieras o no, tu gordo y enorme cuerpo será mío cada que me plazca. — Santiago se sube sobre el cuerpo de Aitana deshaciendo su ropa en dos.
Ella siente cómo su alma va despegándose de su cuerpo, en un intento por evitar sufrir eso que sabe que va a suceder, él tenía más fuerza y solo aprieta los ojos dejando correr una lágrima por su mejilla, como un intento de lavar lo sucia que se sentía.
La noche sería inolvidable… aunque no como ella lo había pensado…
Ahí con la luz de la luna Aitana sentía que su cuerpo no era suyo, que su alma no le pertenecía y su vida no tenía sentido.
Capítulo 25Andrea– ¿Me estás hablando en serio? ¿Escuchaste bien Andrea? – me pregunta Fanny sorprendida.– Si, te lo juro, escuché perfectamente bien y eso fue lo que dijo Samuel. Lo peor es que tengo miedo de que vaya a hacer algo contra el idiota del bar de la otra noche.– ¿Y como estás tan segura que se trata de la misma persona? – ahora preguntó Cesar.– Porque cuando me entregaron la carta para Samuel, el que la trajo me dijo textualmente unas palabras que no le dije a Samuel para que no se diera cuenta de que sabía que algo estaba pasando.– ¿Y qué fue lo que te dijo esa persona?– Me dijo "Preparate para perder a Caperucita" Ese fue el tonto apodo que me puso el tipo de la otra noche, el tal Erick creo y Samuel dijo que le daría una lección el día que discutieron. Además, en cuanto salí de la oficina llamo a alguien y hablaron en clave, así que es obvio que algo va a pasar hoy.– ¿Acaso tu novio es gánster y no lo sabíamos? – pregunta Fanny – Mira que cuando vienes a ver no
Capítulo 24SamuelTodo el fin de semana me lo había pasado en compañía de Andrea y la verdad no esperé confesarle mis sentimientos tan pronto. Sin embargo, las cosas se dieron mejor de lo que me esperé y no podía dejar pasar la oportunidad. Esta mañana había amanecido de muy buen humor y decidí que para comenzar el día iba a ir a buscar a mi novia a su casa. La verdad se escuchaba muy bien cada vez que decía la palabra mi novia porque eso significaba que Andrea era solamente mía. Ahora me dedicaría a hacerla completamente feliz y no dejaría que nadie le hiciera daño ni con el pétalo de una flor.Como había comparado a mi bella Andrea con una flor, mientras estaba manejando decidí que pasaría por una florería. Quería darle una gran sorpresa cuando llegáramos a la empresa, así que encargué muchos ramos para ella. Me moría por ver su rostro iluminado cuando las viera y esa sonrisa tan hermosa que siempre me regala. Había llegado justo a tiempo antes de que Andrea se fuera con Fanny y
Capítulo 23AndreaToda la mañana y parte de la tarde nos la pasamos jugando con los niños del hogar, quién estaban muy felices con todo lo recibido. Ni todo el dinero del mundo podría comprar su felicidad y esas sonrisas tan bellas. Jamás me imaginé que Samuel pudiera tener tanto carisma para atraer a los niños y mucho menos que le gustaran tanto. Además, pude ver que tiene una fuerte debilidad por las niñas, ya que se dejaba hasta maquillar por ellas. Alguien seguramente sería un gran papá.Estoy junto a la señora Ester tomando un café, mientras observo como Samuel termina de hablar con los hombres del camión y al parecer Fanny se irá con ellos.– Te felicito querida, te sacaste la lotería con ese hombre – dijo Ester sacándome de mis pensamientos.– No solo me saqué la lotería madre con ese hombre, Ester. Él es más de lo que jamás me imaginé.– Eso es bueno cariño, significa que hay amor y es del bueno – dijo y yo sonreí.Luego de que Samuel termina, de inmediato me despedí de todos
Capítulo 22Andrea El día por fin había llegado y yo estaba feliz porque iría a visitar la casa hogar con Estefanía, pero en esta ocasión también iría Samuel. La verdad es que me alegré mucho cuando este aceptó ir con nosotras y ahí me encantaba esperando a que Samuel pasara a recogernos cuando dieran las diez.– De verdad no puedo creer todo lo que me estás contando ¿Por ese motivo estabas tan extraña la otra vez? – ¡Exactamente! Además, cuando la vi ahí e intento humillarme no lo podía creer aunque Samuel en todo momento me defendió. Aun así tuve ganas de matarla y todo por nada, ella simplemente hace eso para cuidar de Samuel. Luego me pidió disculpas y nos llevamos bien como viste anoche.– Pero no has pensado que tal vez todo eso que te dijo y la excusa que dio de que todo es para cuidar de Samuel puede ser mentira. Tal vez lo dijo como una estrategia para quedar bien ante los ojos de él y después quiere venir a hacerte la vida imposible. Ya sabes que hay mujeres locas que se o
Último capítulo