Capítulo 23
Andrea
Toda la mañana y parte de la tarde nos la pasamos jugando con los niños del hogar, quién estaban muy felices con todo lo recibido. Ni todo el dinero del mundo podría comprar su felicidad y esas sonrisas tan bellas. Jamás me imaginé que Samuel pudiera tener tanto carisma para atraer a los niños y mucho menos que le gustaran tanto. Además, pude ver que tiene una fuerte debilidad por las niñas, ya que se dejaba hasta maquillar por ellas. Alguien seguramente sería un gran papá.
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