Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Amelia y Luca bajaron las escaleras, la energía entre ellos era casi eléctrica. Amelia lucía radiante, con una vitalidad que nadie hubiera sospechado horas antes. Luca, aunque exhausto por la intensidad del encuentro en la habitación, caminaba con el pecho erguido, sin poder apartar las manos de la cintura de su mujer.
Alessandro, sentado a la cabecera, carraspeó con una sonrisa socarrona.—Se non vi dispiace, avremmo fame (Si no les importa, tenemos hambre) —bromeó el tío, rom






