El grito furioso de Emilio resonó en la habitación, rompiendo la frágil burbuja de intimidad que Luca había creado. Luca abrió los ojos de golpe, su mirada encontrando la del joven a través del cristal. Vio el odio puro, la acusación.
Las enfermeras se movieron instintivamente para intervenir, pero Luca levantó una mano, deteniéndolas. Con una lentitud dolorosa, comenzó a desenredarse de Amelia. Cada movimiento se sentía como una traición.
Antes de levantarse por completo, se inc