El caos explotó. En el instante en que Li-Na colapsó, sangrando, y Amelia gritó "¡ASESINA!", la habitación se llenó de personal médico. La Dra. Navarro y el Dr. Ramírez entraron corriendo, seguidos por enfermeros.
—¡Amelia, está en shock! ¡Necesito 10 de diazepam, ya! —gritó Navarro.
Pero mientras intentaban sujetarla, Amelia, en un último estallido de terror y fuerza, se arrancó la vía intravenosa del brazo, salpicando su propia sangre. —¡No! ¡Suéltenme! ¡Maté a su bebé! ¡Fue mi culpa!
Alessan