POV. Amelia
Me llevó por el pasillo oscuro sin soltarme en ningún momento, cargándome con facilidad, un brazo firme bajo mis rodillas y el otro sosteniéndome la espalda, como si mi peso no significara nada para él. Mi cuerpo descansaba completamente en sus brazos, segura, envuelta por su calor, por la solidez de su pecho contra mi costado.
Sus pasos eran silenciosos sobre la alfombra gruesa, deliberados, casi reverentes. El mundo se redujo al ritmo constante de su respiración y al latido profun