POV. Amelia
La habitación de Suzie era el polo opuesto.
Un estallido de rosa y blanco, suave y luminoso, como sacado de un sueño infantil. La cama, con dosel de tul que caía en capas delicadas, ocupaba el centro del espacio. En una esquina había una casa de muñecas enorme, con pequeñas ventanas y muebles en miniatura, y sobre la cama descansaba una colección interminable de peluches, acomodados como si alguien hubiera querido asegurarse de que ninguno se quedara fuera.
Suzie se quedó inmóvil ap