POV. Amelia
Me miré las manos. Estaban temblando.
—¿Cómo? ¿Cómo escapamos de aquí? Estamos bajo tierra, en un lugar que no conocemos, con cámaras por todas partes y guardias en la puerta.
Sylvie se levantó y comenzó a pasear por la pequeña celda, como un animal enjaulado. Sus ojos escaneaban cada centímetro de la habitación, cada grieta en el suelo, cada tornillo en la puerta.
—Primero, evaluamos nuestros activos —dijo, su voz era la de una comandante en un campo de batalla—. ¿Qué tenemos? Tú.