POV. Adrian
La espera fue una forma de tortura más refinada y cruel que cualquier amenaza directa. En la casa de la costa, el tiempo se había solidificado en una masa pesada de ansiedad. Cada minuto que pasaba era una afrenta, un recordatorio de que Amelia estaba sufriendo mientras nosotros estábamos atrapados en una inercia impotente. Me movía como un fantasma por la habitación, incapaz de sentarme, incapaz de pensar en nada más que en el rostro de Amelia, en la sonrisa de Arthur, en la promes