POV. Adrian
El trayecto a la oficina fue una extensión de la resaca y del desastre que llevaba por dentro. El coche avanzaba entre el tráfico del mediodía y yo apenas era consciente de las calles que atravesábamos. Cada bache era un golpe seco en mi cráneo, un recordatorio físico de la noche anterior. El sol, reflejado en los parabrisas y en las fachadas de los edificios, me parecía innecesariamente brillante, casi ofensivo.
Apoyé la cabeza contra el respaldo y cerré los ojos un instante, pero