POV. Adrian
Tardé unos segundos en incorporarme del suelo. La alfombra aún conservaba el calor de mi cuerpo y el traje estaba arrugado, impregnado de whisky y derrota. Me pasé una mano por el rostro, notando la sequedad en la boca, la rigidez en la mandíbula, la evidencia innegable de que había perdido el control.
Salí del despacho sin mirar atrás. El clic suave de la puerta al cerrarse sonó menos definitivo que la noche anterior, pero igual de pesado. Apenas crucé el vestíbulo, el sol de la ma