Empecé a pensar que Massimo me dejaría ir, pero me equivoqué, de repente, me levantó entre sus brazos y me examinó con la mirada, buscando algún indicio de lesión, afortunadamente, parecía que no me había lastimado en la caída.
Massimo terminó llevándome en brazos hasta arriba de las escaleras, aunque no estaba herida, estaba aturdida por el accidente. al caer, me asusté un poco,no pude evitar que las lágrimas aparecieran, Massimo me observaba con preocupación.
—Lo siento, Emilie, en verdad lo