Me sentía feliz, pensé que por fin me estaba ganando el corazón de Massimo, nuestro hijo nacería en medio de un ambiente cálido.
Al día siguiente por la mañana estuve tentada a levantarme temprano para prepararle el desayuno, pero decidí que era mejor no hacerlo, siempre que trataba de hacer algo para agradarle, las cosas no terminaban bien entre nosotros.
La noche anterior, Massimo evitó quedarse conmigo, puso el pretexto de que yo necesitaba descansar bien, ¿Acaso no se había dado cuenta de