Valeria llevaba semanas esperando este momento: un momento en el que Emilia no estuviera pegada a Mateo como su sombra, un momento en el que Mateo bajara la guardia lo suficiente como para que ella se colara.
Esta noche…
sentía que el destino le estaba dando una última oportunidad.
Y no iba a desperdiciarla.
Mateo se había pasado el día entero ahogado en papeleo, llamadas de negocios y mensajes estresantes de la junta. Al anochecer, se frotaba las sienes, exhausto. Emilia lo rodeaba, recordándo