Valeria se sirvió otro trago, más despacio esta vez, como si quisiera alargar el momento. Se quedó mirando el vaso un rato antes de volver a hablar.
“De verdad que no me importa”, repitió, con más firmeza. “No me importa si Emilia sale de las manos de Leonardo respirando o rota. Sea como sea, ya perdió lo que más importa”.
Rió entre dientes.
“La gente cree que sobrevivir es ganar”, dijo. “Creen que mientras estés vivo, has ganado. Esa es la mentira que Emilia siempre ha creído. Pero ¿qué es sob