La sospecha era un veneno de acción lenta. Se había filtrado en la sangre de Chloe durante el desayuno, un escalofrío helado mientras observaba a Brendan a través del jardín. Y horas después, se había apoderado de su sistema por completo.
No había sido Thomas.
La certeza era absoluta. Thomas, con su arrogancia de depredador, la habría confrontado. Habría disfrutado el momento, saboreando su pánico. Su calma había sido genuina, la indulgencia de un hombre que lidia con una mujer histérica, no co