El beso la había tomado por sorpresa, tan salvaje y desesperado que por un segundo el mundo entero dejó de existir. El sabor de alcohol en su boca la hizo reaccionar. Chloe puso las manos contra el pecho de Brendan y lo apartó con un poco de fuerza, jadeando.
—Basta —dijo con la voz baja, apenas un susurro. Sus ojos, oscuros de advertencia, buscaron los de él—. No puedes estar aquí.
Brendan permanecía cerca, el calor de su cuerpo invadiendo cada centímetro de espacio entre ellos, y aún así ha