86. Soy su padre
Medea regresaba con Kaien aquella tarde del hospital, después de visitar a Nayla y Rogelio. La pequeña soportaba con paciencia y disciplina sus sesiones de quimioterapia, mientras el anciano mostraba cada día más mejoría. En pocas semanas le darían el alta.
—Dentro de unos meses será el cumpleaños de Nayla —mencionó Kaien al detener el auto frente a las grandes rejas—. Me gustaría que para entonces esté un poco más estable. Sueña con una fiesta de Rapunzel.
—Ten fe, seguro estará bien para ese