78. Soy tu abuelo
Una sonrisa enorme se dibujó en los labios de Medea al recibir las buenas noticias de su subordinado. Con tantos cabos sueltos, ¿de verdad pensaban que saldrían ilesos después de semejante crimen?
Con un testigo como Salomón, que se hizo pasar por uno más; con cámaras de seguridad captando a Norman saliendo del edificio con el contenedor de basura, solo era cuestión de atar cabos y de un pequeño empujón por parte de Medea para que lo metieran tras las rejas. Y de paso, también por tráfico de es