—¿A qué se refiere con eso? —preguntó Alicia, con la voz quebrada y los ojos llenos de incredulidad.
Sus manos temblaban mientras sostenía el teléfono, incapaz de comprender del todo la magnitud de lo que acababa de escuchar.
—Encontré al amante de Paula —respondió él, con un tono firme, como si no hubiera vuelta atrás—. Hablaré con él, y haré que me cuente todo, desde cuándo son amantes, cada detalle, cada secreto, todo.
Alicia sintió que la sangre se le helaba en las venas. Sus ojos se abriero