Alicia temblaba, su cuerpo entero vibraba con un miedo mezclado con ira, mientras los ojos de Felicia la escrutaban como si pudieran perforar su alma.
Odio, desconfianza y temor se entrelazaban en la mirada de la mujer mayor; sabía que, si Paula hablaba siquiera una palabra equivocada, toda su posición se vendría abajo.
Su mundo, construido con mentiras y manipulaciones, podría colapsar de un momento a otro.
Debía asegurarse de que nadie creyera a Paula.
La tensión en la habitación era casi palp