Cuando Paula supo que Felicia había logrado escapar, un fuego de indignación y rabia se encendió en su interior.
Cada fibra de su cuerpo vibraba con la certeza de que no podía permitir que esa mujer quedara impune.
Sus manos temblaban mientras levantaba el teléfono y, con voz firme y decidida, comenzó a organizar la búsqueda más intensa que pudiera imaginar.
—Vas a pagar por lo que hiciste, Felicia. No vas a escapar —murmuró entre dientes, sus ojos brillando con furia contenida, mientras la prom