Jena corrió por el bosque de regreso a casa quería que Conan la viera, esa sensación era extraordinaria, su cuerpo se movía con agilidad, a una velocidad increíble, era libre como si su vida estuviera destinada a esto, como si esperara despertar hace siglos y ahora que al fin sus ojos abrieron, la excitación corría por su venas.
Andaba como una cachorra curiosa que acababa de nacer pero con el cuerpo de una loba adulta y madura.
Se detuvo escuchando a un águila en el cielo, observó al inmenso f