Los días pasaron dejando atrás la melancolía y el dolor, la paz se respiraba y cada cosa retomaba su ritmo.
Una semana después Alison estaba lista y decidida con su equipaje, apenas una maleta con poca ropa era lo que subía al taxi que ya la esperaba en la puerta.
Miro alrededor por última vez, la primera vez que estuvo aquí supo que este era el lugar donde viviría por el resto de su vida. Esa ilusión acabo demasiado pronto.
—De verdad tienes que irte —Zac la sostuvo de su mano con una mirada